UNA PALABRA NOS DEFINE: VARIEDAD

Si algo caracteriza a la comarca es la variedad, en sus paisajes, en sus ecosistemas, altitudes que van desde los 2.100 metros en la Sierra de la Cabrilla hasta los 360 metros en las proximidades del Puente de la Cerrada. Altas cumbres se mezclan con profundos barrancos, suaves relieves y amplios valles, bosques, olivares, pastos de alta montaña y huertas. Zonas húmedas, secas y semidesérticas.

La elevada altitud media, que sobrepasa los 1.000 metros, dota a estas serranías de una espectacular belleza, encontrándose numerosas cumbres que rebasan los 2.000 metros. La altitud asciende de oeste a este, pero no de forma continua, sino formando dientes de sierra cuyos salientes y entrantes son progresivamente más pronunciados, alternando cursos fluviales y líneas de cumbres, tanto más altas cuanto más nos adentramos en las sierras.

El clima se caracteriza por inviernos fríos con abundantes precipitaciones (de nieve por encima de los 1.200 metros) y veranos secos y calurosos. Las precipitaciones oscilan entre los 400 mm en las zonas bajas de la parte sur-occidental de la comarca y los 1.600 mm. incluso 2.000, en las cumbres. La temperatura media anual muestra un clima relativamente suave.

Las características naturales del territorio han condicionado el uso y aprovechamiento del mismo. Los usos tradicionales: aprovechamiento ganadero, forestal y pequeños minifundios de cultivos tradicionales (olivar, cereal, hortícola,…) una variada artesanía popular (esparto, mimbre) han dejado paso a nuevas actividades económicas: empresas de servicios, sobre todo turísticas, en el área del Parque Natural. La expansión e intensificación del olivar, que ocupa en la actualidad el 70% del área cultivada, ocupa superficies tradicionalmente dedicadas a otros cultivos: cereal de la campiña y hortícolas de las fértiles vegas del Guadalquivir y el Guadiana Menor.

A vista de pájaro en el paisaje de esta comarca se pueden distinguir: las sierras, al este y la campiña y las depresiones del Guadiana Menor y Guadalquivir, al oeste.

LA SIERRA desde cualquier punto de entrada a nuestra comarca, aparece como telón de fondo de un maravilloso escenario, pleno de encanto paisajístico. Varias sierras se alinean de este a oeste, sentido en el que disminuyen en altitud:  Cabrilla, Pozo, Cazorla y Quesada, separadas por el valle del Guadalentín, el valle del Guadalquivir y por la falla de Tíscar.

Cumbres separadas por grandes barrancos por los que discurren arroyos que se encajonan en cerradas, saltan por cascadas, laderas cubiertas de pinares, quejigares,… zonas altas con pastizales, navas,…: en cualquier rincón se pueden descubrir especies de flora y fauna únicas en el mundo, asombrosos y longevos ejemplares arbóreos… Sus relevantes características han sido motivo suficiente para declararlas junto a Segura y Las Villas como Parque Natural: “El Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas”.

Nuestras cumbres 

  • Empanadas: 2.107 m
  • Cerro de los Tornajos: 2.033 m
  • Alto de la Cabrilla: 2.032 m
  • Cabañas: 2.028 m
  • Puntal del Buitre: 2.007 m
  • Cerro Villalta: 1.910 m
  • Peña Juana: 1.886 m
  • Gilillo: 1.847 m

 

LA CAMPIÑA: MAR DE OLIVOS

Entre las sierras y las depresiones aparece la campiña; su relieve es suave y alomado. Tradicionalmente las zonas más bajas (por debajo de los 600 metros) estaban ocupadas por tierras de labor (cereal, leguminosas, etc.) mientras que a medida que se ascendía en altitud, el olivar era el cultivo dominante. Cerca de los pueblos, aprovechando los pequeños cursos de agua y los bancales tradicionales, permanecen aún  huertas y frutales.

En la actualidad el olivar ha ido desplazando al resto de cultivos, las lomas están ocupadas por un inmenso mar de olivos, interrumpido aún por algunas parcelas de tierra calma y pequeñas huertas, todo ello enmarcado por las sierras circundantes. En las zonas más secas los almendros salpican de blanco la primavera.

Entre la agreste sierra y las fértiles vegas se ubican los pueblos de nuestra comarca.

Las cifras hablan:

  • Superficie de olivar: 32.556 has.
  • Porcentaje superficie comarcal: 24 %
  • Población activa ocupada en su cultivo: 40 %
  • Producción  aceituna: 78.0000.000 kg
  • Producción de aceite: 18.000.000 kg
  • Número de almazaras: 18

 

Las Vegas del Guadiana Menor y Guadalquivir

Nuestros dos grandes ríos bañan fértiles vegas, que aun con olivares siempre presentes, muestran otros cultivos de regadío como ajo, espárrago, maíz, remolacha, alfalfa y pequeñas huertas de autoconsumo.

El Guadalquivir aquí muestra su cara más tranquila, tras descender encajonado desde su nacimiento, por las sierras en dirección norte. Varía su rumbo hacia el sur, ensanchándose y derramando agua por los distintos cultivos que encuentra a su paso, entre hileras de chopos y fresnos.

El Guadiana Menor, procedente de la Hoya de Baza, cruza la comarca desde el sur hasta el noroeste en su confluencia con el Guadalquivir. Sus verdes riberas destacan como ninguna otra en la comarca. El paisaje estepario circundante, dominado por terrenos secos, semidesérticos, ramblas, espartales…, hace de este río un oasis de verdor y fertilidad, en medio de un bellísimo paisaje desértico.

La depresión del Guadiana Menor es una de las zonas más áridas de la provincia de Jaén, representa la estepa de nuestra comarca. Multitud de ramblas confluyen en el irregular río, ocasionando una fuerte erosión; dando lugar a las denominadas «bad lands» o malas tierras, ocupadas por vegetación semidesértica, con algunas especies vegetales exclusivas adaptadas a sustratos salinos y yesosos.

 

PARQUE NATURAL SIERRAS DE CAZORLA, SEGURA Y LAS VILLAS

PROTECCIONES EXISTENTES:

El Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, fue declarado como tal, por el Decreto 10/1986 de 5 de febrero. Tiene un total de 209.300 Ha., y engloba las cerca de 70.000 Ha., del antiguo Coto Nacional de Caza de Cazorla y Segura (declarado por Ley 17/1960 de 21 de junio). Reserva Andaluza de Caza. El día 30 de junio de 1.983, el hoy Parque Natural fue declarado Reserva de la Biosfera por el Programa «Hombre y Biosfera» (MAB) de la UNESCO. En octubre de 1.988 la Unión Europea lo declaró Zona de Especial Protección de la Aves (ZEPA). Más recientes son las declaraciones de Lugar de Interés Comunitario (LIC) en 2006 (Red Natura 2000). La existencia de numerosos abrigos con pinturas rupestres de la edad del paleolítico y neolítico, han hecho que la UNESCO reconociera la importancia de estas pinturas al englobarse en el arco de pinturas rupestres del Arte Levantino. Conjunto interprovincial formado por Granada-Almería-Jaén, declarado en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad.

Con el trabajo conjunto de instituciones públicas y privadas, el parque recibió en octubre del 2004 la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS) de EUROPARC. Es este un certificado de calidad cuyo objetivo es promover el turismo concienciado con la conservación del medio ambiente. Siguiendo voluntariamente las directrices de esta carta, se consiguen beneficios en la calidad de vida de los habitantes de la zona, pero también se contribuye a fomentar una industria turística comprometida y con calidad de servicios, así como la promoción de actividades artesanales que tradicionalmente respetan el ecosistema. En septiembre de 2024, se ha renovado la CETS con numerosas empresas del parque natural  y la Distinción del Sistema Integral de Calidad Turística en Destino (SICTED) en 2011.

Aproximadamente el 40% de la superficie comarcal pertenece a este Espacio Protegido.

En el interior de la Comarca Sierra de Cazorla, se ubica una de las zonas de máxima protección del Parque Natural, la Reserva Natural de Navahondona y Guadahornillos, con una extensión de 23.151 Ha, en la que destaca un impresionante bosque mediterráneo con un altísimo grado de conservación en Roblehondo y Fresnedilla.

La gestión, conservación y administración de este impresionante Parque Natural corresponden a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, de la Junta de Andalucía Para asegurar la conservación de los valores más característicos, posibilitar el desarrollo de las actuaciones de uso público, en general, facilitar el sostenimiento y mejora de los aprovechamientos productivos compatibles con los objetivos de conservación y promoción, el Parque Natural cuentan con un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) y un Plan de Uso y Gestión (PRUG), los cuales, persiguen, entre otros objetivos primordiales: la gestión de los recursos, la organización del espacio, la dinamización socioeconómica y la conservación de la naturaleza. Así mismo, este Parque Natural, cuenta con una Junta Rectora, órgano consultivo a la Consejería de Desarrollo Sostenible y representativo de todos los afectados con la declaración de Parque Natural (habitantes a través de sus alcaldes, cazadores, ecologistas, agricultores, ganaderos, empresarios, sindicatos, científicos, universidades, economía social, consumidores y usuarios…) que pulsan la opinión de los afectados, recogiendo sus sugerencias y aportaciones; permitiendo a estos miembros de la Junta Rectora que participen en las decisiones que se han de tomar para la correcta gestión del Parque Natural.

 

GEOLOGÍA

Geología y paisaje han ido variando a lo largo de millones de años. De forma muy esquemática la historia geológica se puede resumir así: hace 230 millones de años, las sierras que hoy vemos, eran el mar de Tethys, en cuyas aguas someras se sedimentaron los materiales actuales. Este mar comienza a retirarse hace 25 millones de años, se acercan las placas africanas e ibérica y, como consecuencia, hace aproximadamente 10 millones de años los materiales se pliegan y elevan (orogenia alpina), formándose las actuales montañas. Desde entonces, los procesos erosivos, que aún hoy siguen actuando, son los encargados de modelar el paisaje.

Esencialmente los materiales más antiguos aparecen en la sierra. Arcillas rojas con limos y arenas del Triásico (curso alto del valle del Guadalquivir), separan dolomías y calizas del Jurásico (Sierra de Cazorla), dolomías y calizas del Cretácico (sierras del Pozo y la Cabrilla). En el resto del territorio los materiales son más recientes: margas y calcarenitas del Mioceno en la campiña; y gravas, limos y arenas del Cuaternario en las laderas de las montañas y cauces de los ríos.

Los estratos generalmente calizos y dolomíticos aparecen arrugados en una sucesión de pliegues sinclinales (con las capas hundidas en el núcleo) y anticlinales (capas elevadas en el núcleo), cortados por fallas. Todo el conjunto de rocas que forman las sierras está separado de los materiales de la depresión del Guadalquivir por una gran falla inversa o «cabalgamiento», de modo que la sierra está parcialmente montada sobre las margas de la depresión; estos materiales están en contraposición menos deformados.

Georrecursos: Valle del Río Borosa, donde destacan, el anticlinal del Puente de los Caracolillos; la Cerrada de Elías y las cornisas travertínicas de los Órganos. Otros georrecursos son: La Cerrada de Utrero, el lapiaz de Linarejos y Torcal Llano…

 

HIDROLOGÍA

El Parque Natural constituye uno de los principales nudos hidrográficos de la geografía española, convirtiéndose en cuna de un gran número de arroyos y ríos que surgen entre sus calizas. En estas Sierras nacen los ríos Guadalquivir y Segura, siendo, por tanto cabecera y divisoria de dos importantes cuencas hidrográficas. El primero vierte sus aguas a la cuenca atlántica y el segundo a la mediterránea. El río Guadalquivir nace a 1.350 m en el paraje conocido como Cañada de las Fuentes (término municipal de Quesada), y discurre por las vertientes de las Sierras de Cazorla, donde muy cerca de su nacimiento es represado en la Cerrada de Utrero, donde recibe al arroyo de Linarejos, para posteriormente continuar en la Sierra de Segura, y quedar remansado en el Pantano del Tranco de Beas a unos 645 m, donde gira rápidamente cambiando de dirección y buscando el sudoeste a través de la Sierra de Las Villas y de esta forma abandonar el Parque y dirigirse hacia Andújar (dejando atrás el Paraje Natural del Alto Guadalquivir- Pantanos de la Cerrada, Doña Aldonza y Pedro Marín). Pero antes ha recibido los aportes de aguas procedentes de cientos de arroyos y ríos, que añaden a su cauce gran cantidad de agua cristalina; algunos de ellos, en la Sierra de Cazorla, son los Arroyo de los Cerezos, del Valle, Sauco, de la Mesa, de los Habares, y ríos como Borosa, (que ya lleva los arroyos del Infierno, Valdeazorillos, de la Reina y de las Truchas). Ya en la sierra de Segura, son afluentes importantes, el río Aguamula, y Aguarrocón, los arroyos de las Espumaderas, del Hombre, Montero, Aguasblanquillas…. De la Sierra del Pozo, tiene como afluentes, el Guadalentín, con sus afluentes del arroyo de los Tornillos de Gualay y Canaliega, de la Rambla, Guazalamanco. Se remansa en el bello Embalse de la Bolera, desde donde posteriormente el Guadalentín buscará al Guadiana Menor y éste al Guadalquivir. La Sierra de las Villas tributan aguas los arroyos de María, de la Cañada de la Madera, el Aguascebas Grande y Aguascebas Chico, que forman el Pantano de Aguascebas, desde se suministra el abastecimiento del líquido elemento a la comarca de la Loma (Úbeda, Torreperogil, Baeza..) para llegar al Guadalquivir por Mogón. El río Guadalimar que nace en la provincia de Albacete, entra en el Parque Natural para verter sus aguas en el Guadalquivir a la altura del embalse de Mengibar, pero transporta los caudales de los ríos de Orcera, Hornos y Vega, aguas de estas Sierras del Parque Natural.

El río Segura nace en Fuente Segura, a 1.400 m, y muy cerca de Pontones, tomando dirección nordeste hasta salir del Parque y continuar por la fértil vega de Murcia desembocando en el Mediterráneo. A su paso por el Parque Natural recoge aguas de muchos arroyos y ríos, como son, el arroyo Azul y Masegoso, el río Madera, el Zumeta con sus afluentes, que después de remansar en la Presa de la Vieja, se une al Segura, el río Tus (que aporta sus aguas tras alimentar el embalse de la Fuensanta, ya fuera del Parque Natural). Antes de salir del Parque, el Segura forma uno de los embalses más bellos de este espacio natural protegido, el Embalse de las Anchuricas.

           

FLORA Y FAUNA

La importancia de este Parque Natural en el contexto de la biodiversidad en la Península Ibérica es excepcional.

Si a simple vista todo parece pino y piedra, camine y observe. Hasta la actualidad se han catalogado unas 2000 plantas superiores (el 17 % de la flora europea y el 25 % de la flora ibérica). Se han descrito 50 endemismos botánicos: geranio de Cazorla (Geranium cazorlense), aquileña de Cazorla (Aquilegia cazorlensis), erodio de Cazorla (Erodium cazorlanum) y la más emblemática, la violeta de Cazorla (Viola cazorlensis)., casi un centenar son endemismos andaluces, especialmente Béticos, y otros tantos, son ibéricos. Los endemismos ibero-norteafricanos superan ampliamente los cien ejemplares, convirtiendo a este enclave florístico, como el segundo más importante de toda Europa occidental.

En cuanto a la fauna: Es muy rica y variada, con gran número de especies distintas.

Entre los vertebrados, se pueden distinguir: 12 especies de peces (trucha común, barbo  gitano, cacho, boga…), 21 especies de reptiles (entre ellos un endemismo, la Lagartija de Valverde (Algyroides marchi), galápago leproso y europeo, lagarto ocelado, culebra de escalera, culebra de herradura, la víbora hocicuda…) 11 especies de anfibios (sapillo partero bético, gallipato, tritón ibérico, sapillo partero ibérico, sapo corredor…, 186 especies de aves (águila real, culebrera europea, perdicera, alimoche, buitre leonado, quebrantahuesos, búho real…) y 51 mamíferos (entre ellos la singular y ágil cabra montés, ciervos, gamos, muflones, jabalíes, gato montés, zorro, nutria, ardilla, topillo de Cabrera, 14 especies de murciélagos…). Así mismo existen una gran variedad de Invertebrados. Entre ellos 112 especies de mariposas diurnas (especies excepcionales como la mariposa Isabelina (Graellsia isabelae ceballosi), 181 especies de mariposas nocturnas (polillas), 64 especies de saltamontes…

 

BIOCLIMATOLOGÍA

La Bioclimatogía trata de poner de manifiesto el comportamiento de los seres vivos en función del clima. Los vegetales, por sus propias características y en especial por su inamovilidad, responden con claridad frente a los distintos tipos de climas, siendo éste, junto con el suelo, uno de los elementos más relevantes en la determinación de la dinámica vegetal.

 

PISOS BIOCLIMÁTICOS

Los efectos de la temperatura se manifiestan claramente en una zonificación altitudinal de la vegetación, que puede apreciarse en todas las montañas del globo. Cada uno de los rangos o espacios termoclimáticos que se corresponden con un tipo de vegetación más o menos homogénea es lo que se conoce como piso bioclimático, si bien podría ser más apropiada la denominación de piso termoclimático. Esta zonación es peculiar para cada una de las grandes regiones climáticas. Así, RIVAS MARTÍNEZ (1987) propone la existencia de 6 pisos bioclimáticos para la Región Mediterránea, establecidos en función de los siguientes parámetros:

T: Temperatura media anual.

M: Temperatura media anual de las máximas del mes más frío.

m: Temperatura media anual de las mínimas del mes más frío.

Tt: Indice de termicidad (T+m+M)10.

 

De acuerdo con los valores de estos cuatro parámetros y en especial del último, se establecen seis pisos bioclimáticos, de los cuales en estas sierras tienen presencia tres pisos bioclimáticos:

Mesomediterráneo. Ocupa la zona basal, apareciendo su límite superior en torno a los 1.200 m. En las zonas más frías puede incluso aparecer sobre los 1.100 m., mientras que en las vertientes externas de la sierra expuestas a solana (vertiente Sureste de la Sierra del Pozo), llega a sobrepasar los 1.400 m. Como especies bioindicadoras de este piso pueden usarse Pistacia terebinthus, Arbustus unedo, Rosmarinus officinalis, Retama sphaerocarpa, Stipa tenacissima, etc, así como los cultivos de olivar.

Supramediterráneo. Situado por encima del anterior, su límite en torno a los 1.750-1.800 m. ocupando una extensión considerable en estas sierras. Como especies bioindicadoras pueden citarse Echinospartum boissieri, Erinacea anthyllis, Salvia landulifolia, Berberis hispanica, Daphne laureola, Lonicera arborea, Cistus laurifolius, Cytisus reverchonii, Quercus pyrenaica, Festuca hystrix, Helictotrichon filifolium, etc.

Oromediterráneo. Aparece en las zonas cacuminales, por lo que su extensión es menor que las de los anteriores, si bien, nada despreciable, ya que son numerosas las elevaciones superiores a los 1750-1800 m. cota a partir de la cual se dan condiciones propias de este piso. El cambio paisajístico que tiene lugar al pasar del supra al oromediterráneo es, con mucho, más acusado que el que ocurre en la transición meso-supra, pues desaparece el bosque planifolio y sus matorrales de degradación, para ser sustituidos por bosques abiertos de pinos, donde es muy significativo del sabinar rastrero y matorral espinoso almohadillado. Entre las especies bioindicadoras podemos destacar Juniperus communis subsp. hemisphaerica, Juniperus sabina, Astragalus giennensis, Ptilotrichum spinosum, Genista longipes, etc., que forman extensas comunidades, si bien, todas ellas pueden aparecer de forma dispersa en los horizontes superiores del supramediterráneo.

 

PISO T m M It
CRIOROMEDITERRÁNEO < 4 < -7 <0 < -30
OROMEDITERRÁNEO 4-8 -7 a – 4 0-2 -30 a 60
SUPRAMEDITERRÁNEO 8-13 -4 a  -1 2-9 60 a 210
MESOMEDITERRÁNEO 13-17 -1 a   4 9-14 210 a 350
TERMOMEDITERRÁNEO 17-19 4 a10 14-18 350 a 470
INFRAMEDITERRÁNEO < 19 >10 < 18 >4701

T: Temperatura media anual.

m: Temperatura media anual de las mínimas del mes más frío.

M: Temperatura media anual de las máximas del mes más frío.

Tt: Índice de termicidad (T+m+M)10.

 

Bioclimatología en el Parque Natural:

Termoclima Altitud Temperatura Especies
 

 

 

MESOMEDITERRÁNEO

 

 

Nivel del mar

Hasta los 1.300-1400 msnm

 

 

m    1º a 5 ºC

M    8º a 14 ºC

T    13º a 17 º C

Pino carrasco

Coscoja

Lentisco

Madroño

Encina

Peonía

Zarzaparrilla

Retama…

 

 

 

SUPRAMEDITERRÁNEO

 

 

1.400 a 1.700 m.

 

 

 m    -4º a -5º C

 M     3º a   8º C

 T      8º a 13º C

Pino negral

Encina

Agracejo

Aligustre

Arce

Madreselva

Salvia

Cornita

Enebros…

 

 

OROMEDITERRÁNEO

 

 

+ de 1.700 msnm

 

 

 m    -4º a -8º C

 M     0º a   8º C

 T     4º  a   8º C

Pino laricio

Enebro rastrero

Sabina rastrera

Piornal …

   m Temperatura mínima            M temperatura máxima           T Temperatura media anual

 

OMBROCLIMA. Los efectos de la precipitación, por su parte, son más difíciles de establecer, sobre todo si no se cuenta con la disponibilidad de la humedad a lo largo del tiempo, en función de la capacidad de almacenamiento o capacidad de retención del suelo. La evapotranspiración es otro elemento a tener en cuenta y que depende de la cubierta vegetal, insolación, temperatura y a gran escala, de la latitud. Sus fuertes variaciones en función de la orientación (en definitiva, de las horas de insolación), hacen que la topografía juegue un papel importantísimo en la dinámica microclimática y con ello en la vegetación. Las cesuras ómbricas más significativas en la Península Ibérica para el territorio mediterráneo, según RIVAS MARTÍNEZ (1987), son los siguientes:

 

OMBROCLIMA P (mm)

Arido < 200

Semiárido 200-350

Seco 350-600

Subhúmedo 600-1.000

Húmedo 1.000-1.600

Hiperhúmedo > 1.600

 

FLORA

LOS PINARES. Se distribuyen tres tipos fundamentales de pinos: el pino laricio o salgareño (Pinus nigra subsp. salzmanzannii), el negral o resinero (Pinus pinaster) y el carrasco (Pinus halepensis).

El laricio en las zonas más altas, soporta muy bien condiciones edáficas, hídricas y térmicas extremas. De portes rectos, acículas largas y flexibles y piñas pequeñas, tiene una madera muy apreciada y es muy longevo. Está acompañado por sabinas rastreras (Juniperus sabina), enebros (Juniperus communis), majuelos (Crataegus monogyna)…

En altitudes intermedias aparece el pino negral, presenta una corteza agrietada con la edad recorrida por surcos violáceos/rojizos, sus acículas son rígidas y con el extremo punzante, tiene las piñas sentadas. Este pinar está asociado en su sotobosque a otras especies como la cornicabra o cornita (Pistacia terebinthus), arces (Acer monspessulanum y granatense ), enebros (Juniperus oxycedrus), lavandas o espliegos (Lavandula latifolia).

Por último y en los lugares más bajos, secos y soleados, encontramos el pino carrasco o de halepo, con la parte superior del tronco y ramas blanquecinas, copa globosa, hojas finas y flexibles y piñas alargadas y revueltas sobre los pedúnculos. Como siempre no están solos, bajo sus sombras nos encontramos; lentiscos (Pistacia lentiscus), coscojas (Quecus coccifera) y romero (Rosmarinus officinalis)…

ENCINARES Y QUEJIGALES. Mientras que las encinas (Quercus ilex sub rotundifolia), con hoja perenne y coriácea soportan condiciones secas y soleadas, los quejigos (Quercus faginea) quercíneas de hoja caduca, requieren zonas frescas, húmedas y con suelos profundos. Al igual que ocurre en los pinares, encinas y quejigos no aparecen aislados, sino acompañados con otras muchas especies. En los encinares nos podemos encontrar: agracejos (Phillyrea latifolia), madroños (Arbutus unedo)… En las zonas con condiciones más extremas; lentisco (Pistacia lentiscus), coscoja (Quercus coccifera). Por el contrario, en los quejigares son frecuentes los arces (Acer monspessulanus, Acer granatense), cerecinos (Prunus mahaleb), en las zonas más húmedas los quejigos o robles como les denominan los serranos, se acompañan del boj (Buxux sempervirens).

 

Los más viejos del lugar. Árboles milenarios

Testigos de otros tiempos, los árboles milenarios acompañaron a nuestros antepasados y nos siguen dando sombra. En estas sierras se localizan tejos de más de 2.000 años. El tejo (Taxus baccata) es un árbol de hoja perenne, no suele sobrepasar los 10 m, su tronco ancho con láminas de corteza desprendida, copa ancha y hojas verde oscuro, el fruto rojizo. Tiene un crecimiento lento y su madera era antiguamente muy apreciada.

Los pinos salgareños o laricios más viejos de Europa, de más de 1.000 años, se localizan en nuestras sierra, en una zona con suelo esquelético y un clima extremo, que les ha impedido crecer pero que les ha salvado de la corta.

 

BOSQUES DE RIBERA. A lo largo de los múltiples arroyos los bosques de galería nos avisan de su presencia; fresnos (Fraxinus angustifolia), sauces (Salíx atrocinerea y S. fragilis) y chopos (Populus nigra) se acompañan de zarzales y conforman un típico y bello paisaje de ribera . Son comunidades vegetales que en muchos casos están catalogadas como HIC (Hábitats de Interés Comunitario)

Otros bosques: Robledales, Avellanares y Sabinares. Además de los tres tipos principales de bosque que se han esbozado en los apartados anteriores, existen otras formaciones que, aunque cubren una extensión mucho menor en el Parque, tienen sin embargo un importante valor paisajístico y científico. Robledales, avellanares y sabinares quedan en su mayoría fuera de las áreas del Parque que disfrutan de un mayor nivel de protección y sus condiciones de conservación son a menudo muy precarias. Sería de desear que la sensibilidad de la administración hacia el patrimonio natural del Parque se manifestase promoviendo medidas para la eficaz protección de estas formaciones vegetales, cuya escasez las hace tan valiosas como vulnerables.

Restringidos a algunas zonas de la Sierra de Segura con suelos ácidos en laderas poco soleadas, los robledales de Quercus pyrenaica son una de las mayores rarezas ecológicas dentro del conjunto del Parque. Estos bosques son ricos en especies arbóreas (Quercus faginea, Sorbus torminalis, Sorbus aria) y arbustivas (Crataegus monogyna, Berberis hispanica, Virburnum lantana, Prunus spinosa, Ilex aquifolium). Los avellanares, por su parte, están también muy restringidos, pero en este caso a barrancos umbríos y frescos, donde la humedad ambiental es muy elevada. Aunque se encuentran algunos vestigios de avellanares en la mitad meridional del Parque, su presencia está más extendida en la Sierra de Segura. El avellano (Corylus avellana) es la especie más característica, junto con acebos (Ilex aquifolium) y mostajos (Sorbus torminalis). Entre las hierbas, es de destacar la presencia de fresas silvestres (Fragaria vesca). En el polo ecológico opuesto a los avellanares están los sabinares de sabina negra (Juniperus phoenicea). El substrato de roca caliza que caracteriza al Parque, unido a su compleja orografía, hacen que sean frecuentes en él los terrenos donde el suelo está formado prácticamente por rocas desnudas o «lastras». El fuerte calentamiento de estas superficies por el sol estival, unido a su escasa capacidad de retención de agua, hacen que sean hábitats muy áridos, Los sabinares se encuentran típicamente (aunque no de forma exclusiva) en localidades que poseen estas características. Árboles de 10 metros de altura no son raros aún hoy en día, pero basta con contemplar los mudos tocones que todavía persisten para comprender que los sabinares de hoy son una caricatura de lo que debieron ser hace uno o dos siglos.

Matorrales. Las formaciones arbustivas conocidas popularmente como «matorrales» son con mucha frecuencia el resultado de la destrucción o perturbación profunda del bosque causadas por talas, rozas, fuego o una combinación de estos factores. Dada la larguísima historia de intensa actuación humana sobre los bosques de Cazorla, Segura y las Villas, no ha de extrañarnos que el Parque contenga un amplio muestrario de matorrales de origen antropógeno. La composición específica, el porte y la fisonomía de los matorrales varían mucho en función del tipo de bosque original al que han sustituido, el grado de erosión sufrido por el terreno, y las condiciones climáticas y de manejo humano. Matorrales dominados por plantas aromáticas como el espliego (Lavandula latifolia), la mejorana (Thymus mastichina) o el tomillo (Thymus orospedanus), retamares dominados por especies de leguminosas (Cytisus reverchonii, Retama sphaerocarpa), o romerales y aulagares donde se dan cita el romero (Rosmarinus officinalis), la aulaga (Ulex parviflorus) y toda una variedad de jaras y jaguarzos (por ejemplo, Cistus albidus; Cistus monspeliensis, Halimium atriplicifolium), cubren con frecuencia amplias zonas de la región que nos ocupa.

Del mayor interés para el naturalista son algunos matorrales rastreros que se presentan en áreas de suelo pedregoso o arenoso situadas a bastante altitud. La escasa capacidad de retención de agua de ese tipo de suelos, y lo riguroso de un clima caracterizado por un verano seco y cálido, un invierno frío y elevados niveles de radiación solar, determinan las peculiares condiciones ecológicas de esas zonas del Parque. Varias especies de arbustos hemisféricos de pequeño tamaño y densamente espinosos (agrupados popularmente bajo la denominación de «piornos» o «cojines de monja o suegra»), son elementos muy característicos de estos matorrales rastreros de montaña. Se cuentan entre ellos especies como Erinacea anthyllis, Echinospartum boissieri, Vella spinosa, Hormatophylla spinosa o Genista lobelli, cuya distribución geográfica está restringida a los hábitats de montaña del Mediterráneo occidental. Asociados con estos matorrales se encuentran muchas de las especies vegetales endémicas del Parque que se han mencionado en apartados anteriores (por ejemplo, Arenaria alfacariensis, Erodium cazorlanum, Viola cazorlensis, Thysimum cazorlense), así como muchas otras que no son endémicas del Parque pero tienen una distribución geográfica muy restringida, limitada a las montañas del sur de la Península Ibérica (Pterocephalus spathulatus, Fumana paradoxa, Santolina elegans, Convulvulus boissieri, Centaurea granatensis, Daphne oleoides).

Los jardines colgantes. Es imprescindible tener en cuenta las formaciones vegetales o comunidades que ocupan paredes rocosas más o menos verticales. Repartidas por toda la extensión del Parque, las paredes verticales son uno de los elementos más característicos de su paisaje. Una amplia variedad de plantas, las ocupan, enraizadas en pequeñas grietas y repisas, o directamente sobre la roca desnuda (plantas rupícolas). Estas comunidades vegetales rivalizan con los matorrales rastreros de arenales y pedregales en cuanto a la variedad de plantas endémicas. La composición de estos jardines colgantes es muy variable, dependiendo de la orientación de la pared y su grado de humedad. Las paredes secas y relativamente soleadas son las que contienen un menor número de especies, pero aun así podemos encontrar en ellas a especies tan interesantes como Sarcocapnos baetica, Potentilla petrophila, Hypericum ericoides, Teucrium rotundifolium, Chaenorrhinum villosum o Linaria lilacina. Cuando las paredes están en lugares frescos y el sol no incide demasiado tiempo cada día sobre ellas, el número de especies rupícolas se ve incrementado, y mencionarlas a todas daría lugar a una lista interminable. Baste citar como ejemplos a Erinus alpinus, Anthyllis ramburii, Saxifraga camposii, Saxifraga rigoi, Campanula mollis, Moehringia intricata y Antirrhinum australe.

Donde los jardines colgantes adquieren una mayor espectacularidad es en aquellas paredes rocosas por donde rezuma el agua permanentemente. Ese es el hábitat específico de Pinguicula vallisneriifolia, una de las plantas más pintorescas del Parque. En algunas localidades particularmente favorables, cientos de plantas de esta especie llegan a cubrir decenas de metros cuadrados de pared, como si de un tapiz de color verde claro se tratase. La peculiaridad más llamativa de P. vallisneriifolia es su hábito carnívoro o para ser más exacto, insectívoro. Sus largas hojas están cubiertas de gran cantidad de pequeñas glándulas que segregan una sustancia muy pegajosa donde los insectos quedan adheridos al posarse. Las mismas glándulas segregan también sustancias que efectúan la digestión de las presas atrapadas, y los nutrientes que se liberan son absorbidos por la planta. Las presas atrapadas son sobre todo pequeñas moscas y mosquitos, tan frecuentes en los lugares húmedos y sombreados. Decenas de restos de insectos ya digeridos se acumulan en las hojas de esta planta insectívora, dando fe de su éxito como cazadora.

Para entender la diversidad botánica y faunística, debemos retroceder millones de años, cuando la flora en nuestra latitud era subtropical. A pesar de los numerosos cambios acaecidos, algunas de esas plantas, aún hoy permanecen: las típicas del bosque mediterráneo, como las quercíneas. Los periodos glaciales e interglaciales (entre 100.000 y 10.000 años) nos dejaron especies propias de zona centroeuropeas como el tejo, además propiciaron que determinadas especies quedaran aisladas del resto de sus poblaciones y se adaptaran de forma distinta a las nuevas condiciones, constituyendo la mayoría de nuestros endemismos, como la violeta, el geranio o la aguileña. A la historia ha de sumarse la gran diversidad de ambientes, cada uno de los cuales está asociado a comunidades de fauna y flora propias.

 

FAUNA

La fauna que hoy habita estas sierras, es muy rica y variada, aunque con el paso del tiempo ha sufrido la acción del hombre, lo que motivó que algunas de las especies ibéricas más importantes desaparecieran de estas sierras, es el caso del oso (extinto a principios del siglo XVII); el lobo, cuyo último ejemplar fue abatido en 1.923 y la misma suerte corrió el corzo que se extinguió en los años 1958-59. Así mismo, otras especies como el ciervo y jabalí también se extinguieron. Con la declaración del Coto Nacional de Cazorla y Segura, se inició previamente la reintroducción del ciervo (1.952) con seis ciervas procedentes de Cáceres, y 25 gabatos, 16 hembras y 9 machos procedentes de El Lugar Nuevo y Hornachuelos. En 1954 procedente de Chanmbord (Francia) se trajeron a Cazorla dos machos y tres hembras de muflón que, junto a otra pareja procedente de Luxemburgo, se soltaron en el Puente de Guadahornillos. Fue esta la primera vez que se introducía en España esta especie cinegética originaria de Córcega. Los jabalíes que se extinguieron de estas sierras fueron reintroducidos en el año 1.952 procedentes de Doñana y de las Sierras de Andújar. En el año 1.956 fue introducido el gamo, procedente de Riofrío (Segovia), se soltaron 51 ejemplares en el Pecho de las Instancias.

MAMÍFEROS. Los grandes mamíferos están representados por cinco especies: cabra montés (Capra pyrenaica hispánica), ciervo (Cervus elaphus), gamo (Dama dama), muflón (Ovis musimon) y jabalí (Sus scrofa). De estos ungulados, el ciervo, cabra y jabalí  son autóctonos, mientras que el muflón y el gamo fueron introducidos para potenciar la variedad cinegética al crearse el Coto Nacional de Caza, a finales de la década de los cincuenta.

Como un buen bioindicador del grado de conservación de los ecosistemas deberíamos fijarnos en la presencia de los pequeños microdepredadores o mamíferos carnívoros, representados en este parque por 8 especies. Las especies más abundantes son el zorro (Vulpes vulpes), la garduña (Martes foina), el tejón (Meles meles), el gato montés (Felis sylvestris) y la gineta (Genetta genetta) y más reducida su presencia la nutria (Lutra lutra). Otros mamíferos presentes en el Parque Natural son, la ardilla (Sciurus vulgaris), el lirón careto (Eliomys quercinus), el conejo (Oryctolagus cuniculus) y la liebre (Lepus capensis ssp. granatensis).

AVES. La elevada diversidad de aves rapaces que caracteriza al Parque es un buen indicador de su riqueza biológica, destacando el águila real (Aquila chrysaetos), el azor (Accipiter gentilis), Gavilán (Accipiter nisus); Ratonero Común (Buteo buteo); Águila Calzada (Hieraetus pennatus); Aguila Perdicera (Hieraetus fasciatus) Alcotán (Falco subbeteo;. Cernicalo Vulgar (Falco tinnunculus)… residen permanentemente. Otras, sólo pueden ser observadas durante las épocas de migración o invernada; el águila pescadora (Pandion haliaetus) o halcón abejero (Pernis apivorus)

En cambio, la culebrera europea (Circatetus gallicus), o el alcotán (Falco subbuteo) están presentes durante la época de nidificación.

En los farallones verticales nidifican el buitre leonado (Gyps fulvus), el alimoche (Neophron percnopterus) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) Halcón Común (Falco peregrinus). Pero también en los cortados y cantiles, son empleados asiduamente por aviones y vencejos, especies insectívoras que cazan en vuelo permanente. Entre ellas destacan el Vencejo Real (Apus melba), el Avión Roquero (Hirundo rupestris) y el Avión Común (Delichón urbica). La primera de estas especies, pariente próximo de nuestros urbanos vencejos, sitúa sus nidos en el interior de las grietas de las rocas, mientras que las otras dos construyen nidos de barro bajo las cornisas de los cantiles. Otros pájaros que nidifican en huecos o grietas de cantiles son el Gorrión Chillón (Petronia petronia), la Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y la Grajilla (Corvus monedula)…

El Águila Imperial (Aquila heliaca); Aguilucho Cenizo (Circus pygargus); Aguilucho Lagunero (Circus aeruginosus) Buitre Negro (Aegypius monachus) son visitantes ocasionales. Entre las rapaces nocturnas: Lechuza Común (Tyto alba). Búho Real (Bubo bubo); Cárabo Común (Strix aluco); Mochuelo Común (Athene noctua).

Entre los pinares, predominan los pájaros insectívoros como el herrerillo capuchino (Parus cristatus), el carbonero garrapinos (Parus ater), el carbonero común (Parus caeruleus), el reyezuelo listado (Regulus ignicapillus), el picogordo (Coccothraustes coccothraustes), camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula), el verderón común (Carduelis carduelis). Entre los granívoros destaca el piquituerto (Loxia curvirostra). Son también comunes los pájaros carpinteros; el pico picapinos (Dendrocopos major), el pito real (Picus viridis)…

En los bosques de encinares y quejigales podremos observar al chochín (Troglodytes troglodytes), agateador común (Certhia brachydactyla), el mito (Aegithalos caudatus), trepador azul (Sitta europaea), herrerillo común (Parus caeruleus), petirrojo (Erithacus rubecula), arrendajo (Garrulus glandarius) y el mirlo común  (Turdus merula). Aprovechando los frutos invernales de madroños y durillos, se pueden observar; currucas (Sylvia atricapilla), diversas especies de zorzales (Turdus philomelos – Turdus viscivorus) y pinzones (Fringilla coelebs)…

A lo largo de los cursos de los ríos y arroyos, en los bosques de ribera, se acogen muchas especies como son los ruiseñores comunes (Luscinia megarhynchos) y ruiseñores bastardos (Cettia cetti), oropéndolas (Oriolus oriolus), currucas (Sylvia atricapilla), petirrojos (Erithacus rubecula), mirlos acuáticos (Cinclus cinclus) y martín pescador (Alcedo atthis). Cuando las aguas se remansan, formando pequeñas lagunas entre carrizos y aneas, nidifican las pollas de agua (Gallinula choropus), focha común (Fulica atra) y azulón (Anas platyrhynchos); además, también se observa en estos parajes encharcados a la garza real (Ardea cinerea).

 

ANFIBIOS Y REPTILES. Entre los anfibios destacan el sapillo partero bético (Alytes dickhilleni; sapillo partero ibérico (Alytes obstetricans); sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galgoni); Sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae); sapillo moteado (Pelodytes punctatus), sapo común (Bufo bufo); sapo corredor (Bufo calamita o Epidalea calamita); rana común (Rana ridibunda);  la salamandra o «Lagarto de las nubes» (Salamandra salamandra morenica) y el gallipato (Pleurodeles waltl)…

Entre los reptiles cabe señalar la víbora hocicuda (Vipera latasti); la culebra de herradura (Coluber hippocrepis); la culebra lisa europea (Coronella austriaca); la coronela lisa meridional (Coronella girondica); la culebra de escalera (Elaphe scalaris); la culebra de cogulla (Macroprotodon cucul1atus); la culebra bastarda (Malpolon monspessulanu); la culebra viperina (Natrix maura); la Culebra de collar (Natrix natrix).

El galápago leproso (Clemmys caspica); el galápago europeo (Emys orbicularis); la culebrilla ciega (Blanus cinereus). Entre las lagartijas nos encontramos con la lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus); la lagartija ibérica (Podarcis hispanica); lagartija colilarga (Psammodromus algirus); la lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus); el lagarto ocelado (Lacerta lepida) y especialmente un endemismo, la Lagartija de Valverde (Algyroides marchi) descubierta en 1.959 por José Antonio Valverde. Su distribución geográfica conocida se limita a las Sierras de Cazorla, Segura y en la vecina Sierra de Alcaraz constituyéndose en un endemismo faunístico exclusivo de este macizo montañoso. También podremos observar el eslizón ibérico (Chalcides bedriagai) y el eslizón tridáctilo (Chalcides chalcides).

 

PECES. En cuanto a la fauna ictiológica hemos de destacar la trucha común (Salmo trutta fario) en las aguas cristalinas, oxigenadas y frías. Hace varias décadas se introdujo la trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss), que posiblemente es la causante de la reducción de la trucha común en nuestros ríos. El barbo gitano (Barbus sclateri); La anguila (Anguilla anguilla); la boga de río (Chondrostoma polylepis); boga del Guadiana (Chondrostoma willkommii); la carpa (Cyprinus carpio); el gobio (Gobio gobio); el cacho o cachuelo (Leuciscus pyrenaicus); la colmilleja (Cobitis paludica) y el Calandino (Tropidophoxinellus alburnoides) que es un pez de la familia Cyprinidae, endémico de la península ibérica.

 

INVERTEBRADOS.  Son los grandes desconocidos y se describen especies nuevas año tras año, existen al menos 40 especies o subespecies endémicas. Destacan más de 100 especies de mariposas diurnas, tales como los endemismos Graellsia isabelae subsp. ceballosi o Zygaena ignifera…

           

LA FAUNA DE INVERTEBRADOS EN EL PARQUE NATURAL

 

 

 

Total especies ibéricas

 

Total

especies del

Parque

 

Proporción

(%)

 

ORTÓPTEROS (Saltamontes)

 

300

 

64

 

21,3 %

 

HIMENÓPTEROS:

 

 

 

 

 

 

 

FORMÍCIDOS (Hormigas)

 

   210

 

70

 

33,3 %

 

       APIDOS (Abejas sociales)

 

42

 

10

 

23,8 %

 

EUMÉDIDOS (Avispas alfareras)

 

   200

 

53

 

26,5 %

 

LEPIDÓPTEROS:

 

 

 

 

 

 

 

ROPALÓCEROS (Mariposas diurnas

 

   250

 

112

 

44,8 %

 

NOCTUIDOS (Polillas)

 

710

 

181

 

25,5 %

 

NUESTROS EMBLEMAS: LA VIOLETA DE CAZORLA Y EL QUEBRANTAHUESOS.

La violeta de Cazorla (Viola cazorlensis), endémica de las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, es el símbolo del Parque Natural. Su base es leñosa y las flores al final de largos pedúnculos, son de color rosa violáceo, con unos espolones (prolongación de la flor) estrechos y muy largos. Es una planta rupícola circunstancial y su concentración en paredes verticales casi inaccesibles se debe a la presión de los herbívoros, asegurándose de esta manera el desarrollo.

El quebrantahuesos (Gypaetus batus barbatus), rapaz carroñera de gran envergadura y majestuoso vuelo, requiere grandes montañas y paredes escarpadas con cavidades donde pueda nidificar. Es el último eslabón de la cadena trófica alimentándose fundamentalmente de huesos. En el siglo pasado era abundante en las montañas andaluzas, pero la presión humana (cebos envenenados, recolección de huevos…) disminuyó su población hasta hacerlo desaparecer. Ante su desaparición en nuestro entorno surge un Plan de Reintroducción que está dando buenos resultados

 

PROYECTO REINTRODUCCIÓN QUEBRANTAHUESOS

El último de los quebrantahuesos andaluces desapareció de la sierra de Cazorla a finales de 1986, Ese mismo año se comenzó a trabajar en la reintroducción del quebrantahuesos, siguiendo las recomendaciones de la UICN. En 1996, la Consejerí­a de Medio Ambiente firmó un convenio de colaboración con la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCBV), hoy refundida en la Fundación para la Conservación de los Buitres (VCF), para la cesión de ejemplares a Andalucía y se iniciaron negociaciones similares con los gobiernos de Aragón y Cataluña. Para posteriormente iniciar la construcción en la Sierra de Cazorla del Centro de Cría del Guadalentín en la Nava de San Pedro.

Poco después comienza la elaboración de un plan para su reintroducción, basada en la suelta de ejemplares jóvenes nacidos en cautividad para que, cuando alcancen su madurez sexual, se reproduzcan en el entorno donde fueron liberados; esta técnica se denomina cría campestre o hacking.

El 13 de mayo de 2006, Tono, Faus y Libertad se convirtieron en los tres primeros quebrantahuesos liberados en Andalucía. Desde 2006 hasta 2020, se han liberado 96 quebrantahuesos, repartidas entre las provincias de Jaén y Granada. Hasta dicho año se han formado nueve parejas territoriales que han conseguido sacar adelante diecisiete pollos en libertad desde 2015, a lo que hay que sumar varias decenas de ejemplares aún no emparejados.

El Centro de Cría de Guadalentín

Se ubica dentro del Parque Natural, en la Nava de San Pedro. Se inauguró en 1966 y en 2002 nació allí el primer quebrantahuesos, “Andalucía”. Desde entonces han nacido en el Centro 139 pollos de los que 129 han sobrevivido. En total cuenta con 27 ejemplares, de los que doce forman seis parejas reproductoras que todos los años producen pollos. Desde 1999 su trabajo se incluye en European Endagered Species Program (EPP) para el quebrantahuesos, que se encarga de coordinar la cría en cautividad en Europa y marcar las directrices de trabajo con la especie. Este programa está liderado por la Venture Conservations Fundation (VCF), fundación que gestiona en la actualidad el Centro de Cría de Guadalentín.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Longitud: 100-115 cm

Envergadura: 250-285 cm

Peso: 4,5 – 7,1 kg

Esperanza de vida: hasta 40 años en cautividad.

Distribución: grandes macizos montañosos de Europa, África y Asía. Extinguido en muchas de sus antiguas áreas de reproducción, y en regresión en la mayor parte de las actuales.

Amenazas: el uso de veneno para matar depredadores es su principal amenaza, también los tendidos eléctricos, la persecución directa y el coleccionismo de huevos.

 

 

UN BUITRE ESPECIALISTA

Su nombre científico quiere decir «buitre-águila barbudo», y ciertamente comparte características de ambos tipos de aves. Consumado planeador, impresiona su capacidad de

vuelo y de maniobrar en el aire sin apenas aletear.

El quebrantahuesos está especializado en una dieta única: huesos. Su principal alimento son los restos de rumiantes, siendo capaz de tragarse grandes fragmentos, hasta vértebras y huesos largos de las extremidades. Si son demasiado grandes, los levanta en vuelo y los lanza contra el suelo en zonas rocosas para partirlos, los llamados «rompederos»; de esta práctica le viene su nombre.

Su aparato digestivo es muy eficiente para extraer los nutrientes de los huesos, siendo capaz de hacerlo muchos meses después de la muerte del animal. Esta exclusiva adaptación le permite sobrevivir con una décima parte de la disponibilidad de cadáveres que necesitan otras carroñeras comedoras de carne, como sus lejanos parientes los buitres leonados.

Puntos favorables para la observación

PUNTO PROBABILIDAD
1 La Atalaya (Puerto de Tíscar) Media
2 Cortijo del Tío Clemente Media
3 Mirador El Chorro Media
4 Mirador Puerto de las Palomas Media
5 Mirador Poyos de la Mesa Alta
6 Mirador Senda Los Pescadores Alta

Datos facilitados por VCF y al PRCANA (Plan de Recuperación y Conservación de Aves Negrofagas- NEDE de Andalucía). Datos actualizados julio 2024.

 

 

PARAJE NATURAL ALTO GUADALQUIVIR.

Embalse del Puente de la Cerrada

El embalse del Puente de la Cerrada situado en el extremo noroeste de la comarca forma parte del Paraje Natural Alto Guadalquivir.

Los Parajes Naturales, dentro de las categorías de espacios naturales protegidos, responden a espacios de pequeña extensión con un alto valor ambiental. Éste, en concreto destaca por la presencia de una interesante vegetación palustre y ribereña, que sirve de alimento y cobijo a especies tales como el calamón, garza imperial, garza real y malvasía.

Engloba tres embalses construidos a partir de la década de los 50 en el Río Guadalquivir: Puente de la Cerrada (122 has.), Doña Aldonza (301 has.) y Pedro Marín (240 has.). Estos embalses han sufrido una fuerte colmatación y cegamiento por el barro acumulado, como consecuencia de la erosión que sufre la Cuenca del Guadalquivir, dando lugar a la existencia de zonas húmedas ecológicamente muy importantes.

En sus márgenes el cultivo dominante es el olivar. La erosión de sus suelos, producida por la irregularidad en las precipitaciones, relieve accidentado, sustrato litológico fácilmente erosionable y manejo de suelo propio de este cultivo, produce grandes pérdidas de suelo, que arrastrado por las aguas rellena y colmata los embalses.

Este fenómeno, la erosión, que dio lugar a la existencia de los humedales es en la actualidad, sin embargo, una de las amenazas más importantes a las que se enfrentan. El bajo nivel del agua favorece el avance de la vegetación, alterando el hábitat de numerosas especies, sobre todo anátidas. A esto hay que añadir las constantes fluctuaciones del nivel hidrológico (estos embalses son reguladores de caudal).

Las comunidades vegetales que aparecen, se distribuyen según una serie de factores ecológicos: nivel freático, velocidad de la corriente, orientación, espesor del suelo, acción antrópica, etc. Se pueden distinguir: eneas (Typha latifolia), carrizos (Phragmites australis), tarays (Tamarix sp.), saucedas (Salix alba, Salix purpurea), fresnos (Fraxinus angustifolia), álamos blancos (Populus alba)…

Dentro del grupo de las aves acuáticas las más abundantes son las anátidas: Ánade real (Anas platyrhynchos), Cerceta común (Anas crecca) y Pato cuchara (Anas clypeata). El ánade real, pato real o azulón, es el pato más abundante en el Alto Guadalquivir, es el de mayor tamaño y permanece a lo largo del todo el año en el paraje. El macho presenta la cabeza verde, al igual que el cuello, pero éste un poco más oscuro, con un fino collar blanco que da paso al pecho de tono castaño. Lo más característico es el espejuelo de color azul. La hembra por el contrario es parda con motas y rayas más oscuras.

Otro ánade, la cerceta común, de menor tamaño pero también muy abundante, es migrador y sólo se encuentra en los meses invernales; los machos se distinguen por un “antifaz” verde y una mancha amarilla en la base de la cola.

El pato cuchara, fácilmente observable en invierno, destaca por su pecho blanco brillante (sólo los machos) y por su pico grande y espatulado.

En el embalse de la Cerrada, a diferencia de los otros dos embalses que constituyen este Paraje Natural, pueden observarse patos buceadores, fundamentalmente el Porrón europeo (Aythya ferina) y Porrón moñudo (Aythya filigula). El porrón europeo, como el de otros buceadores tiene el cuerpo compacto, en su plumaje están ausentes los colores vivos. El macho tiene la cabeza castaño rojizo, pecho negro y cuerpo gris, se distingue del porrón moñudo, en la ausencia de flancos claros.

Entre los carrizales existen colonias reproductoras estables de Calamón común (Porphyrio porphyrio). Este rálido, de costumbres ariscas y discretas se esconde entre la espesa vegetación; con suerte, al atravesar un claro, podremos observarlo. Del tamaño de una gallina, contrasta su color azul purpúreo con el pico y patas rojos.

Entre los rálidos además del calamón, son habituales la focha común (Fulica atra ) y la polla de agua (Gallinula chloropus).

Otro de los grupos representados son los limícolas: Avefría (Vanellus vanellus), Avoceta (Recurvirostra avosetta), Cigüeñela (Himantopus himantopus) y Aguja colinegra (Limosa limosa). La avefría, es muy abundante sobre todo en años fríos. Es un ave de tamaño medio, negra y blanca, con alas redondeadas y cola corta, visible en vuelo; moño fino y patas largas, a la luz del sol verdosa brillante por el dorso; ambos sexos son iguales.

La familia de las garzas está representada en este Paraje Natural, aunque no son muy abundantes. Destacan:  La Garza real (Ardea cinerea), Garza imperial (Ardea purpúrea), Garcilla bueyera (Bubulcus ibis), Garceta común (Egretta garzetta).

Dentro del grupo de las rapaces: el Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) sobrevuela de forma permanente los carrizales. En el paso migratorio: el Águila pescadora (Pandion haliaetus), también se deja ver en estos parajes lacustres.

 

SETAS Y HONGOS DEL PARQUE NATURAL

Hongos, mohos y líquenes son una más de las piezas que conforman la intrincada maquinaria natural presente en los ecosistemas del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Su importancia es tal que por sí mismos constituyen lo que se ha dado en llamar por los científicos Reino Fungii, en este reino se engloban aquellos organismos eucarioticos (que presentan su ADN interiorizado en el núcleo de las células que los forman), heterótrofos (al carecer de clorofila no pueden fabricarse su propio alimento) y que se reproducen por esporas. Los hongos están presentes en todos y cada uno de los ambientes y sustratos que podamos imaginar, desarrollando importantísimas funciones dentro de los sistemas naturales que ocupan: Descomponen materia orgánica muerta en el caso de los hongos saprófitos, impulsan el fenómeno de la selección natural eliminando aquellos individuos más débiles (tanto de plantas como de animales enfermos) en el casos de ciertos hongos parásitos, fortalecen y ayudan al desarrollo de determinadas especies de árboles mediante la formación de micorrizas en el caso de ciertos hongos simbiontes…

Esta extraordinaria presencia en todos los ámbitos de la vida y lo llamativo de sus cuerpos fructíferos, lo que llamamos setas, ha motivado -como no- que el hombre desde muy antiguo haya recolectado y utilizado las setas para innumerables fines, pues han servido como ponzoña, alucinógenos y el más universal y reconocido uso, el gastronómico.

En las sierras de este parque natural sus pobladores han dado buena cuenta de este recurso alimenticio, pero es digno de mención que no se ha tenido tanta “cultura setera” como en otras zonas de la geografía ibérica, centrándose en la recolección de muy pocas especies de todas las comestibles que se dan en estas sierras.

Esta antigua consideración de las setas como recurso alimenticio de temporada, hoy día se ha transformado en una afición cada vez con un mayor número de adeptos, llegando incluso a suponer una amenaza para la preservación de determinadas especies, como los níscalos (Lactarius deliciosus, L. sanguifluus), las setas de “cañá” (Clitocybe geotropa), las setas de cardo (Pleurotus eringy) y las setas de primavera (Calocybe gambosa).

 

CONSEJOS PARA SU RECOLECCIÓN

Debemos tener en cuenta que la recogida de setas debe hacerse de acuerdo a unas normas éticas de comportamiento y a otras redactadas en texto legal, que aseguren la preservación del hongo productor de dichas setas. Además la existencia de ciertas especies de hongos productores de setas que pueden resultar indigestas, tóxicas e incluso mortales de necesidad hacen necesaria la formación del recolector en el conocimiento de las setas.

 

En cuanto a las recomendaciones de conservación cabe destacar:

  1. Las setas recogidas deben transportarse en recipientes permeables a las esporas, lo ideal es la tradicional cesta de mimbre. La justificación se encuentra en la necesidad del hongo de liberar las esporas que van a dar lugar a su reproducción y colonización de nuevos territorios, las cuales, no atravesarían las bolsas de plástico.
  2. Entre cortarlas o arrancarlas, no existe aún unidad de criterios, son factibles ambos métodos. Algunas setas se recomienda arrancarlas pues de la extracción completa del pie puede depender su identificación (caso de los géneros Cortinarius sp. y Amanita sp.), si bien hay que tener cuidado de no arrancar el micelio subterráneo del hongo.
  3. Una vez cogida la seta es muy recomendable tapar el hueco que queda, con hojarasca, para preservar la humedad y oscuridad tan necesarias para el hongo.
  4. No deben usarse en ningún caso rastrillos y/o ganchos que penetran en la tierra, dañando irreparablemente el micelio y matando al hongo.
  5. Si no se conoce una seta no se debe recoger de ningún modo, por su propia seguridad.
  6. Las setas que no se vayan a consumir, o que no sean comestibles no deben dañarse.