1. La Prehistoria
En el entorno de lo que denominamos Comarca de la Sierra de Cazorla la presencia del hombre tuvo lugar desde un momento temprano, a pesar de las condiciones geográficas y físicas del área en que se sitúa. Quizás en un momento avanzado del Neolítico provengan los restos líticos como los encontrados en el Chorro, caracterizados por hojas de sílex y piezas lenticulares y las ocupaciones en cuevas, con abundantes cerámicas e incluso con pinturas rupestres de tipo esquemático, como es la cueva del Encajero o cueva de la Monja, situada a unos 6 kms. de Quesada y donde destacan las figuras de un cérvido de color rojo carmín. Esta figura es de tipología levantina, de estilo naturalista. También se han encontrado dos pequeñas figuras humanas esquemáticas y diversos útiles líticos, como son, hachas pulimentadas, raederas, trozos de sílex, brazaletes de arqueros … Así como diversos grabados de círculos concéntricos o espirales en la roca. En la actualidad se han encontrado 21 abrigos o cuevas datadas entre los 4000-3000 a. d.n.e. La UNESCO ha declarado PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD al arco levantino, al que pertenecen en Andalucía el conjunto interprovincial de Jaén, Granada y Almería, estando comprendidas las pinturas de ocho cuevas de la comarca.
Pero es durante el período denominado Cobre final (2000 a. de C.) cuando en las terrazas más antiguas del río Cerezuelo, próximas a la Cuesta de la Pioja y la confluencia con el río Cañamares se establecen los primeros poblados estables. Así, en un cerro cercano a Cazorla y conocido como la Loma del Bellotón, se ubica un pequeño poblado de la cultura del Bronce (1500 a. de C.).
2. Iberos y romanos
Ya en el último milenio antes de nuestra era, la cultura ibérica se desarrolla ampliamente por la provincia de Jaén. En la comarca de la Sierra de Cazorla está bien representada, destacando la presencia de la monumental tumba de cámara en la aldea de Toya (Peal de Becerro), elemento único dentro del mundo ibérico. Más próximos a Cazorla se encuentran el poblado de la Plaza de Armas del río Cañamares o el cerro de Cabeza del Rey, dentro de una cronología del siglo V-III a. de C. Uno de los asentamientos ibéricos más importantes de la comarca es el de Los Castellones de Ceal, ubicado junto al arroyo de Ceal, y datado en el siglo VI a. C. Esta aldea ibérica hubo de tener una gran importancia como demuestra la significativa riqueza de los hallazgos obtenidos (abundantes cerámicas atenieneses de barniz negro y figuras pintadas en rojo y sobre todo numerosas armas).
Los romanos se asentaron en esta región cuya riqueza no pasaba desapercibida a su sentido de la explotación económica. Abundante cantidad de “Villae” de carácter agrícola se desarrollaron en ella: quizás la más conocida sea la de Bruñel (Quesada) en la que destacan unos vistosos mosaicos con figuras humanas y naturalistas. Otros restos romanos se han encontrado en Nubla, en la vega del río Cerezuelo o en el cortijo de Los Almansas (Chilluévar)…, e incluso se han detectado algunos restos dentro del mismo casco urbano de Cazorla.
3. Musulmanes y cristianos. El Adelantamiento de Cazorla
A partir de la ocupación islámica y en un momento tardío de la misma, es cuando en la Comarca de la Sierra de Cazorla aparecen numerosos embriones poblacionales, muy posiblemente tras la presencia almohade y el inicio de los reinos de Taifas. Los restos arqueológicos encontrados en la zona vieja de la localidad o en los castillos de la Yedra o de las Cinco Esquinas, así parecen documentarlo. Con la ubicación de la frontera entre el mundo cristiano y el mundo musulmán en la línea del Guadalquivir, Cazorla medieval y las localidades vecinas se fortifican y constituirán durante bastantes años lugar de pugna para acceder al interior del reino granadino.
Fernando III, «El Santo», en virtud de un privilegio rodado, que firmó en Salamanca el 20 de enero de 1231 donó a perpetuidad, a Santa María de Toledo y en la persona de D. Rodrigo Ximénez de Rada y de sus sucesores, los territorios que una vez conquistados, vendrían a constituir el señorío denominado Adelantamiento de Cazorla.
Su jurisdicción duró hasta 1811, en que las Cortes de Cádiz abolieron todos los señoríos.
Durante la guerra de independencia, los vecinos de esta Comarca se distinguieron por su patriotismo, luchando heroicamente contra el invasor. Como premio a tan altos servicios, las Cortes Generales de Cádiz concedieron, el día 1 de abril de 1831 a la Villa de Cazorla, el título de Ciudad, con la distinción de “Muy Noble y Leal”. Más tarde Alfonso XII recompensó la fidelidad de Cazorla a la Corona a lo largo del conflicto carlista otorgando a su Ayuntamiento la categoría de Excelentísimo.
Tanto Cazorla como otros municipios que hoy son parte integrante del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, fueron durante la Edad Media y Moderna, villa y aldeas dependientes de la Sede Primada de Toledo, que formaban parte del Adelantamiento y constituían frontera con las de la Orden Militar de Santiago.
El Señorío de Cazorla fue durante la Edad Media un enclave fronterizo de gran importancia. Testimonio de ello es la tupida red de castillos y fortalezas que delimitaron el Adelantamiento creado en 1231, con la donación de la villa de Quesada y sus aldeas por Fernando III El Santo al prelado de Toledo. Este arzobispo, don Rodrigo Ximénez de Rada, participó en las expediciones llevadas a cabo contra el Islam, con colaboración con la Santa Sede, que les otorgo una bula, en 1233, en la que autorizaba conceder beneficios de cruzada a todos aquellos que intervineiesen en la lucha frente a los mulsumanes.
Sería la persona del arzobispo de Toledo quien, a partir de este momento, nombraría el cargo de adelantado e iniciaría la conquista de territorio a la vez que establecía las bases para su repoblación. El cargo de capitán general le imponía la obligación de velar por la seguridad de los pueblos y aldeas, además de las de impartir justicia y recaudar los impuestos.
Así pues, los prelados toledanos desarrollaron una intensa labor gubernativa en el Adelantamiento de Cazorla a lo largo de los siglos bajomedievales. Fruto de ello fueron la creación de nuevas villas y la reestructuración del territorio.
Una vez finalizada la conquista del territorio, con la renuncia de Baza y la incorporación de Iznatoraf (1252), el Adelantamiento adquirió su configuración territorial definitiva. El infante Sancho de Castilla (1250-1261) reorganizó la administración y otorgó a cada una de las Villas (Cazorla, Quesada e Iznatoraf) aldeas y término municipales propios.
Las causas que motivaron la concesión de villazgos fueron diferentes en cada ocasión, pero todas estaban directamente relacionadas con los acontecimientos políticos del reino de Castilla, la aparición de nuevos centros económicos y los avatares de las fronteras, provocando pequeñas migraciones de la población en lo que se concederá centro geográfico del Adelantamiento.
A partir de 1331, las villa quedaron ubicadas geográficamente con unas funciones muy específicas. La comarca de Quesada, configurada en 1257 con las aldeas de Pelos, Toya, Peal de Becerro, Dos Hermanas, Villamotín, Aosín, Fic, Torres de Aliccún, Cuenca (de Hinojares). Chiellas, Cebas y Cortes, situada al sur del Adelantamiento, debía defender la frontera con el reino de Granada. Iznatoraf, separada de Cazorla y Quesada por el Guadalquivir, y sus aldeas: Sorihuela del Guadalimar, La Moraleja y Torres de Mingo Pliego, se convirtió en el centro económico más importante del Señorío.
Cazorla con sus aldeas de La Iruela, Nubla, Alcaray y más tarde Burunchel y el Retamal, controlaba la frontera este del Adelantamiento. La villa recibió un extenso alfoz (en la Edad Media, término rural que dependía de las autoridades municipales de la villa) a lo largo del siglo XII y XIV. A partir de 1331 se acrecentaron aún más sus términos al extenderse sus jurisdicción sobre las aldeas que hasta entonces pertenecían a Quesada.
Esta organización se vio modificada en 1331, por la donación de Quesada al concejo de Úbeda. El señorío quedaba momentáneamente con dos villas : Iznatoraf y Cazorla. A lo largo del siglo XIV y XV se crearon tres nuevas villas: Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo y La Iruela
La Iruela fue villa en 1367 y de nuevo aldea en 1370 por razones políticas. La creación del villazgo de La Iruela tuvo su origen en la guerra civil castellana (1362-1369) en la que el Adelanto se vio implicado. Cada villa del Señorío debió tomar partido por uno de los bandos, a veces en contra del Arzobispo aliado al pretendiente. Cazorla lo hizo en contra de su señor
y a favor de don Pedro I. Don Gómez Manrique, en compensación a la fidelidad de La Iruela, le concedió la independencia de Cazorla. Pero La Iruela gozó poco tiempo de su privilegio ya que en 1370 el arzobispo derogó el villazgo. El Consejo de esa villa se querelló contra el de Cazorla a la llegada a la Sede Toledana de don Pedro Tenorio, sin obtener resultado alguno por carecer de algún señor que la apoyara.
4. Cazorla en la Edad Moderna (siglos XVI-XIX)
Finalizada la Reconquista, el Adelantamiento de Cazorla perdió su valor estratégico y se quedó de hecho en mero Señorío. Sin embargo, como el ventajoso cargo de adelantado, designado por los arzobispos toledanos, resultaba muy apetecible, hubo ocasiones en que miembros de la nobleza o de familias influyentes trataron, en una pugna más o menos abierta, de alcanzar ese nombramiento. Así ocurrió en el siglo XVI con el poderoso Secretario de Carlos I, el ubetense don Francisco de los Cobos. Y no sólo lo consiguió, sino que logró convertir el título en hereditario. De este modo tuvo lugar el llamado Cisma del Adelantamiento o período en que el gobierno del señorío pasó a manos del marqués de Camarasa, descendiente de don Francisco de los Cobos, no sin que la Iglesia toledana se opusiera mediante un larguísimo pleito que enfrentó a los dos pretendientes al título, el Arzobispado de Toledo y los Camarasa. El conflicto se prolongó desde 1545 a 1606, fecha en que el cardenal Sandoval Rojas puso fin al litigio mediante la concesión de importantes compensaciones a los Camarasas, mientras la Mitra se reservaba la titularidad sobre el Adelantamiento.
En los siglos XVII y XVIII se originaron pleitos entre la Corona y la Mitra por cuestiones de jurisdicción, fueros y rentas que empobrecieron el Señorío. En 1811, las Cortes de Cádiz abolieron la jurisdicción civil de la Mitra Toledana sobre estas tierras, aunque no ocurría lo mismo con la jurisdicción eclesiástica. Cazorla y las demás villas y aldeas del Adelantamiento seguían dependientes del arzobispado de Toledo hasta 1954.
