Trashumancia en el Parque Natural de Cazorla Segura y Las Villas
Aunque se desconoce a ciencia cierta los orígenes de la trashumancia, parece que se remonta a tiempos prehistóricos, cuando los pastores nómadas trasladaban sus ovejas en busca de nuevos pastos.
“Sistemas agrarios en los que se produce un desplazamiento de ganado entre diferentes lugares, ya sea en altitud o en latitud.” (R. G. H. Bunce y M. Pérez-Soba)
Este movimiento se realiza a través de vías pecuarias que actúan como auténticos “corredores ecológicos” esenciales para la migración, la distribución geográfica y el intercambio de las especies silvestres (Ley de Vías Pecuarias)
El rey Alfonso X el Sabio en 1273, creó el Honrado Concejo de la Mesta que regulaba la anchura legal de las vías pecuarias, que todavía hoy subsisten a lo largo de 125.000 kilómetros y más de 400.000 hectáreas en la Península Ibérica. Estas cañadas reales comienzan a ser un elemento clave en el desarrollo de la trashumancia castellana, y marcaron una época de esplendor ganadero que duró hasta finales del siglo XVIII. Durante esta época, se concedieron una serie de privilegios y ordenanzas que aseguraban el buen funcionamiento de las vías pecuarias. Entre los privilegios encontramos los relativos al tránsito del ganado por las cañadas y los términos municipales, y al disfrute de pastizales.
El Concejo de la Mesta era una organización ganadera que trataba de organizar los rebaños trashumantes. Esta organización no desapareció hasta el siglo XIX, fundamentalmente a causa de la caída del precio de la lana. En el siglo XIX fue sustituido por la Asociación General de Ganaderos.
La trashumancia considerada, en un sentido amplio, como el desplazamiento oscilatorio del ganado entre áreas de producción vegetal complementaria (en invierno se desplazan hacia las tierras bajas de la campiña para regresar a las majadas del estío a mediados de la primavera), sigue jugando un papel relevante en el Parque Natural, no sólo como medio de vida de determinados ganaderos, sino también como mantenedora de recursos y paisajes de gran interés patrimonial y estratégico.
Actualmente, la trashumancia está en declive al igual que la ganadería y sólo en ciertas comarcas de España sigue realizándose de una manera activa, siendo el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas el principal núcleo de ganaderos trashumantes de la totalidad del territorio español. Aproximadamente 50 ganaderos, principalmente del municipio de Santiago — Pontones con unas 24.000 cabezas realizan unos 75 km. a pie con una duración que oscila entre los 7 y 10 días hacia las dehesas de Sierra Morena, para retornar de nuevo siguiendo los cambios estacionales. Utilizan los pastos de las altiplanicies del Parque, como son los Campos de Hernán Perea, en los meses de verano y otoño y los dejan descansar en las estaciones de invierno y primavera. Se benefician de la relativa cercanía de zonas complementarias desde el punto de vista climático y, por tanto, en cuanto a aprovechamiento de los pastos que les ofrecen los valles más templados de Sierra Morena. Este hecho ha favorecido un esquema “transversal” de movimiento pecuario característico.
El ganado que mueven principalmente es el ovino de raza segureña, aunque también hay que destacar rebaños con razas ganaderas en peligro de extinción como son, en el caso del caprino, la Negra Serrana, la Blanca Andaluza; y en el caso del vacuno, la Pajuna, Negra Andaluza y la Berrenda en Negro. Destacable igualmente, es la presencia de dos ganaderías de lidia, que también mantienen estas ancestrales costumbres ganaderas.
Estos desplazamientos estacionales, de diferentes especies y razas autóctonas, que incluyen al ganado bravo, generan una importante actividad económica y constituyen un elemento modelador y conservador del paisaje a la vez que combina una sabia utilización de los recursos naturales (pastizal, razas ganaderas y biodiversidad) con los conocimientos locales sobre los usos del tiempo y del territorio, en perfecta armonía con el medio ambiente.
Los rebaños realizan distintas rutas según su procedencia, combinando varias de ellas según el destino de invernada.
En la trashumancia del Parque Natural, se optan por dos rutas muy definidas:
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Ruta de Santiago –Pontones a Navas de San Juan
Esta ruta canaliza casi la mitad del rebaño de ovino y caprino que se desplaza por vías pecuarias. Los rebaños vienen de Santiago-Pontones y se dirigen a invernar a las dehesas de Sierra Morena y el Condado.
2. Ruta de Cazorla a Santisteban del Puerto
La utilizan los ganaderos de Santiago- Pontones, la Iruela y Cazorla para dirigirse a Vilches, Santisteban del Puerto, Baños de la Encina y Navas de San Juan.
Las ganaderías de ovino y caprino trashumante que invernan en Sierra Morena Oriental se concentran en cinco municipios: Vilches, Baños de la Encina, Santisteban del Puerto, La Carolina y Navas de San Juan.
Entre las fortalezas que tiene la trashumancia, destacaremos
- Se generan productos alimenticios de gran calidad,
- Fija población rural
- Mantiene y diversifica el tejido socioproductivo, beneficiando a otros sectores económicos locales como la industria alimentaria, la artesanía, el turismo y la hostelería.
La trashumancia debe de ser protegida para que los sistemas extensivos que dan vida y funcionalidad a las cañadas no se pierdan. Además, los ganaderos, auténticos protagonistas de dichos sistemas, deben de ser apoyados por parte de la administración para que su cultura y conocimientos del medio, de los animales y de la utilización del territorio, no se pierdan. Por ello, es necesario una mejora sustancial de las infraestructuras de las vías pecuarias (refugios, señalización, delimitación) así como, de las condiciones de vida y trabajo de los ganaderos.
En diciembre de 2023, la UNESCO declaró la trashumancia estacional como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por “contribuir a la inclusión social, al fortalecimiento de la identidad cultural y a los lazos entre familias, comunidades y territorios”.
La red de vías pecuarias en el interior del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, cuenta con una longitud de 741 kilómetros y una superficie de 2.242 hectáreas.
El paso del ganado trashumante puede contemplarse dentro de la Comarca Sierra de Cazorla a finales de otoño, de bajada hacia los pastos de Sierra Morena, especialmente a su paso por la aldea de Arroyo Frío, Paso del Aire (puerto de las Palomas), Burunchel, puente romano del río Cañamares, los Portillos, las Arcas, aldea del Molar y Puente de la Cerrada, lugares todos ellos que son zona de descanso y abrevaderos de agua. Igualmente a finales de primavera, de subida hacia las más frescas alturas de montaña del Parque Natural, en dirección contraria.
